domingo, 27 de septiembre de 2009

Érase una vez

Érase una vez una niña que pensaba que su mundo era perfecto

Que en el todo se debía y se podía.

donde no existía lugar al que no pudiera llegar.

Que soñaba con el amor perfecto.

De esos donde se cabalga por los prados al son del cantar de los pájaros.

De esos donde al terminar el día y bajo la luz del crepúsculo se unen para siempre.

Érase una vez una niña, que soñaba con ser mayor.

Érase una vez una niña, que llego a ser mayor.

Érase una vez una niña, que no le gusto ser mayor.

Engaño

Te mentí, te miento, y quiero seguir con esta mentira.

Quiero conocerte y sembrar en ti curiosidad de mí.

No sabes quien soy y sin embargo confías.

Es ingenuidad o ¿va mucho mas allá?

Te has convertido en mi necesidad.

sábado, 26 de septiembre de 2009

Adicción

Como si la juventud con su paso transitorio todo lo justificara, como si pudieras con su nombre excusarte de tus falencias. Eres tan irascible, irritante, incontrolable.

Eres todo cuanto odio, pero sin embargo te necesito, necesito tu descontrol, tu desenfreno y falta de cordura, eres mi droga.

domingo, 20 de septiembre de 2009

la espera

No se donde estoy y a donde voy, solo que ella esta a mi espera. Que acordó esperarme y no se marcharía sin hablar conmigo. Confuso busco la calle que me indico, me distraigo mirando a un padre jugando con su hijo, lo miro un momento y vuelvo en si, camino unas cuadras y diviso la plaza que me habías mencionado, extrañamente no se ve nada y nadie, llego al lugar. La busco con la mirada, no esta, me siento en una de las pocas bancas que aun conservan su estructura original, miro la hora.

Pasado unos momentos niños llegan a la solitaria plaza, juegan en los maltraer juegos de maderas y se van. oscurece, decido esperas 5 minutos más. En eso llega, se disculpa y se excusa por el atraso, me habla de su día y de sus problemas con sus padres, me dice que no están de acuerdo con nuestra relación y que debemos terminar, le pregunto si es lo que quiere, entre sollozos me dice que si, que es lo mejor, que lo nuestro no era debido, no lo entiendo, le pedo que me explique, no dice nada, se levanta, me mira a los ojos como buscando consuelos, estaba llorando, quise abrazarla y pedirle que no se fuera, que se quedara conmigo, que escapáramos juntos, sin embargo baje la mirada, me pidió que la entendiera y se marcho.

Años después de ese momento solo conservo, la angustia de su mirada y la oscuridad de la mía.

Presentimiento

Ese día nada de lo que hizo fue típico, desde su comienzo solo sucesos inauditos acontecieron su día, se levanto con la sensación de que algo pasaría, algo nuevo, algo que de alguna otra manera cambiaria su vida.

Desde pequeña sensaciones así acudían a ella, cosas que nadie le supo explicar, casas que ella no planeaba, cosas que crecieron con ella sin que se pudieran controlar.

Muchos no le crean, la llamaban bruja, loca, hasta enferma. Otros creían que era un don, para ella un castigo. Cuando niña vaticino muchos sucesos negativos de su familia; muertes, accidentes, enfermedades, mucho sufrimiento, por eso para ella lo que le sucedía no podía ser un don, si no un castigo divino, ¿pero de que y por que? No se explicaba.

Realizo todo lo planeado para el día y regreso a su casa.

Trascurrida la noche sonó el teléfono, entre dormida contesto, una voz inaudible le hablaba del otro lado del auricular, al comienzo no reconoció la voz, confundida por los sollozos del emisor, se obligo a despertar del todo y preguntar una y otra vez quien era y que quería. La voz se calmo, se identifico y expreso su cometido de forma semi clara.

Momento después aquella extraña sensación desapareció, aquello que lo causaba ya había sucedido.

domingo, 6 de septiembre de 2009

Adversidad

Sentada aquí, mirando el mar, sintiendo el viento y escuchando el romper de las olas, te recuerdo a ti, sentado a mi lado, hablando con fervor de la vida, de tus sueños, de tus anhelos, de tus aspiraciones , soñando con un venir austero.

“todo será distinto, nada nos separara” tu voz dulce y potente, escalofrío en mi piel.

Era todo tan perfecto, no había lugar más deseado donde estar, si no era a su lado, por que con el todo era seguro, espontáneo, elocuente. Un mundo paralelo.

“no te quiero ver mas con ese hombre” éramos nosotros y todo un universo en contra.

Abuelo

Son 85 años los que le cuelgan en forma de pliegues por todo el cuerpo al abuelo. Se sienta en un sillón antiguo que da a la ventana en su casa que ahora juega a ser museo de todas las fechas que son recordadas en fotografías, muebles,tejidos, lozas y alfombras que se reunen a contar la historia de su vida. Se pega observando el patio que cambia lentamente con los días, observa esos milagros caseros que no se publican en el Vaticano, pero que son sin duda, un meñique de Dios. Con todos las horas que carga y con todas las que le faltan por sobrellevar, el abuelo pierde la sensatez, por eso ahora su hijo mayor lo vistió bien abrigado, gorro, guantes y una manta que lo guardan en un paquete compacto de piel para llevarlo a un lugar donde lograrán contener sus espasmos de héroe y villano que lo invaden y lo raptan al inconsciente. Cuando camina se mueve frágil y apoyado del hombro de su niño crecido flota por el piso de madera, por el pasillo hasta llegar a la puerta. La mujer con cara de virgen María le devuelve la mirada a sus ojos vacíos, sufre en la humedad de sus mejillas pálidas y en el mar que aun no se agota en sus ojos. Ella abre la puerta para que lleguen al automovil.
El frío de la noche al golpear el rostro del abuelo lo amorfa abruptamente, sus cejas se levantan entre las arrugas y lo que era una nube en sus pupilas se profundiza en un túnel oscuro que vuela a su infancia.
Las calles de tierra y el olor a roció en las plantas le circulan por la sangre y con la claridad de hace veinte años ve como el mismo esta en el río donde sacaba agua, jugaba solo un rato, su papa lo había mandado a trabajar temprano para ayudar en la casa, siente su ropa sucia pegada al cuerpo de preadolescente, el sonido del agua correr, los pies en las piedras. Todo volvió con el olor de esa oscuridad que ha estado en él hace tanto. Lo sacudió como un estornudo y así como vino se fue caprichoso. Siguió caminando hacia su destino ahora en manos de extraños, con la nube en sus ojos cerrando la lucidez y robandole el orgullo y con su hijo con la mandíbula apretada recorrían el sendero que le parecía ser el mas traicionero hacia su padre.